En Málaga y Concepción, Santander, se gestan dos grupos musicales que pretenden llevar sus propuestas, polémicas y coloridas, por todos los rincones del país y, de ser posible, fuera de él.
Mueven sus dedos y aprietan sus manos para alzar una voz de protesta en contra del hambre, la indiferencia y la discriminación. Son tres jóvenes, Jesús David Serrano, Iván y David Ramírez, quienes unidos bajo el nombre La flor del estiérkol prefieren cantar en vez de tomar las armas para mostrar su inconformidad contra las injusticias sociales.
La provincia de García Rovira, en el departamento de Santander, está conformada por 12 municipios, los cuales se han visto afectados por la violencia de los grupos armados al margen de la ley. Es un territorio alejado con pocas oportunidades de progreso pero con gente que sueña y busca un mejor futuro.
Málaga, la capital de la provincia, es quizás el municipio con mayor acceso a la educación, salud y comunicaciones, aunque las condiciones aun son muy precarias. De este suelo son oriundos Iván y David Ramírez, dos hermanos que desde muy niños descubrieron su amor por la música y que hoy siguen cultivando esa pasión para contribuir o incentivar un cambio en un país que llora las consecuencias de una guerra sin sentido.
Colombia cuenta con grandes talentos musicales, unos logran tener éxito y reconocimiento, mientras que otros se quedan en el anonimato y salir de ahí, en gran parte, es la idea de La flor del estiérkol y La Supia, una agrupación musical multifacética.
David de 24 años y Claudia su novia de 19 quisieron hacer un gran toque de bandas de rock en su municipio. La idea: pasarla bien y congregar a mucha gente para mostrar el talento de la región, y de paso, darle un poco de publicidad a su bar, Yongols. "Todo lo organizamos en una semana", dice Claudia. El evento se llamó ¡Aeropuertos por la paz!, inspirado en un grafiti que decía así.
Tocaron las puertas de la Alcaldía Municipal y varios locales comerciales tanto de Málaga como de Concepción, el pueblo vecino. De la alcaldía requerían el sonido y el permiso de suelos. El primero fue negado, porque supuestamente estaba prestado y el segundo costó cuarenta mil pesos. Sin embargo, varios comerciantes se animaron y contribuyeron con diez mil o veinte mil pesos cada uno, hasta reunir aproximadamente dos millones de pesos, de los cuales 'Yongols' aportó más del 25 por ciento.
La contribución de los patrocinadores es sinónimo del cambio de mentalidad de las personas. "La gente ya está entendiendo que la música no necesariamente está ligada al consumo de drogas", dice David.
Luego hicieron la convocatoria de bandas en estos municipios. En total, confirmaron ocho. Con el dinero recolectado, costearon los pasajes de los músicos que se encontraban en Bucaramanga y en Bogotá, pues ya habían iniciado clases. "También le pagamos la comida al Manzano, un grupo bogotano de reggae que fue invitado", dicen los organizadores.
De bienvenida les dieron leche con banano y después los llevaron a la plaza de mercado a desayunar mute con tamal, todo por un costo de 5000 pesos cada uno. El presupuesto no daba para más y de paso se deleitaban con las delicias santandereanas.
La flor del estiérkol es una banda de punk que nació en el 2004. Su primera canción fue titulada 'Que se muera Uribe Vélez'. Por su tendencia izquierdista, Enrique Ramírez, padre de David e Iván se muestra un poco apático con las letras que componen sus hijos, pues las considera peligrosas por su carga de denuncia e inconformidad con el gobierno. Sin embargo, los apoya y hasta costea sus gastos musicales.
'No más reggaetón' es otro de los temas que ha causado fascinación en sus seguidores. Cada vez que suena, el "perrea nena, perrea..." se hace más fuerte en los escenarios.
El nombre de la banda estuvo influenciado por el antropólogo de la Universidad Nacional Hemiro Jerez, quien antes de morir fue compañero de aventuras y tertulias de David.
"El nombre me sonaba porque un filosofo decía: comerás de la flor del estiércol y entenderás la verdad", cuenta David. La k es un valor agregado por el músico.
Por su parte, "La Supia nació después de la fiesta de mi tío", dice el vocalista del grupo. Es decir, es el resultado de la preparación de una fiesta temática para festejar el cumpleaños número cincuenta del Ciro Anaya, tío del cantante y guitarrista, Andrés Basto.
La Supia se formó hace algo menos de un año y quienes han oído la agrupación aseguran que empezaron con el pie derecho o por lo menos en su municipio, Concepción fueron un éxito total en la presentación de las ferias patronales de la virgen del Carmen el pasado mes de julio.
La agrupación toca rock, música popular y norteña y está conformado por siete integrantes, entre los 17 y 25 años de edad.
"Hay que darles la oportunidad de que muestren aquello que saben hacer: tocar y cantar, y demostraron ser muy profesionales en eso", comentó Martín Reyes, Secretario de Gobierno del municipio de Concepción.
La flor del estiérkol ha tenido la oportunidad de sonar en la emisora de la Universidad Nacional de Bogotá y Argentina, en la Universidad Industrial de Santander, en la Universidad Distrital, entre otras, gracias al apoyo de sus amigos, quienes creen en lo que hacen y siempre están en el público "pogueando" y coreado sus canciones, como lo hicieron en 'Aeropuertos por paz'.
Para el 2009 esperan grabar un disco para luego llevar su música a España, de donde yacen sus afluencias con bandas como La Polla Record, Muertos de Cristo y La Envidia Kotxina. "Queremos tocar en algún concierto de rock en España o al menos, tocar en un bar de allá", dice David.
Por su parte, La Supia espera seguir aprendiendo e innovando para llevar su música a cualquier lugar donde se les abra las puertas.
La asistencia a "Aeropuertos por la paz" no fue masiva. Y aunque primó la presencia de la juventud, varios adultos se dejaron tentar por la publicidad del evento que corría de voz en voz.
El concierto culminó ates de lo previsto por el asesinato de un mecánico del municipio. Solo pudieron tocar cuatro de las ocho bandas congregadas. Una vez más, la violencia impidió el desarrollo de una actividad cultural.
LAURA SANTIESTEBAN
Pontificia Universidad Javeriana
Especial para Tiempo Universitario
<< Anterior Artículo 9 de 9
Publicidad
COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.